Raúl García e Irene Fernández progresan adecuadamente sobre la tierra extremeña

La dupla pozoalbense consigue un octavo puesto en Clase Q2B y logran finalizar el TC de Mérida entre los 20 primeros clasificados

 

Raúl García e Irene Fernández volvieron a desempolvar su Peugeot 106 “de desguace”, hecho con sus manos y las de sus amigos, para competir en el TC de Mérida el pasado fin de semana. Esta era la segunda vez que la dupla pozoalbense se desplazaba hasta Extremadura para competir en una prueba de tierra, logrando un gran resultado en la General y Clase Q2B. Su adaptación a una superficie en la que están dando sus primeros pasos va sobre ruedas, al igual que su progresión.

 

Llegaron el sábado a la ciudad romana para cumplir con los trámites administrativos que exigen los rallyes: verificaciones técnicas, aportación de documentación y, por último, hacer frente a una ceremonia de salida celebrada junto a uno de los símbolos emeritenses, la Loba Capitalina. “Fue espectacular el ambiente que pudimos vivir allí, estuvo muy bien montado por la organización”, comentaba García al finalizar el día.

 

El plato fuerte de la prueba se serviría el domingo. “Nos levantamos temprano para empezar a coger notas. Estábamos un poco agobiados porque era un tramo muy técnico, exigente, rápido y con poco margen de error”. Tras los reconocimientos, tuvieron tiempo para montar una asistencia marcada por la presencia de varios de nuestros escuderos. A continuación, “nos vestimos y ¡manos a la obra!”. A la primera pasada salieron con un poco de “miedo”, pero “fue todo genial”. La segunda se la tomaron con “más de confianza y, viendo que el coche nos permitía apretar algo más, tomamos algún riesgo que otro pero acabamos el tramo con buenísimas sensaciones”. Al llegar a la zona de asistencias comprobaron que habían dañado una llanta, contratiempo que no supuso mayores problemas para su equipo, “el mejor sin duda”.

 

Con los problemas mecánicos solventados, encaminarían el tercer y último tramo del día con el único objetivo de disfrutar y terminar. “Irene hizo un trabajazo con las notas y yo llevé el coche por el sitio. Terminamos la prueba súper contentos, con una sonrisa de oreja a oreja y, como colofón, conseguimos dejar el coche en el parque cerrado. Nos lo pasamos tan bien y disfrutamos tanto que ni siquiera abrimos la página de tiempos”. Al finalizar el rallye, “nos empiezan a llegar felicitaciones y llega un mensaje de ‘Enhorabuena Raúl-Irene, un 18’. No nos lo creíamos puesto que había unos 50 participantes. Irene miró los tiempos y así era. A parte de disfrutar, que es a lo que vamos siempre, conseguimos bajar los tiempos pasada tras pasada”, explicaba el piloto de Escudería Sierra Morena.

Por último, “nos gustaría dar las gracias a toda la gente que está con nosotros, que nos ayuda y que nos anima a seguir cumpliendo nuestro sueño”. ¿Ahora?,  “a pensar en cuál será la siguiente”.

 

Fotos: José Moro Hernández.

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